Las diez palabras claves de la Carta del Papa a los católicos de Irlanda


Dolor,  sinceridad, reprobación, Justicia, Solidaridad, Sanación,

Cruz, Penitencia y Oración, Renovación y Esperanza

La Carta del Papa Benedicto XVI a los católicos de Irlanda –y desde ellos a todos la catolicidad y humanidad de buena voluntad- es como la ejercitación del camino de la conversión que arranca del reconocimiento, detestación y confesión de los pecados, que pasa por el cumplimiento de la penitencia y de la satisfacción y reparación necesarias y que conduce al perdón, a la paz, a la reconciliación, a la vida nueva.

Imagen de San José

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Desde estas ideas, a mi juicio claves, he aquí las diez palabras esenciales de la Carta, de la intervención de Pedro, del Dulce Vicario de Cristo en la tierra:

 

1.- Dolor: Es una carta condolida y serena a la vez. Es la carta de un padre herido, de un pastor apesadumbrado por la suerte de su grey. Es carta desolada y consternada y a la par repleta de esperanza.

2.- Sinceridad: Benedicto XVI llama a un gran examen de conciencia, llama a la sinceridad, a la verdad sin miedos ni tapujos. Solo la conversión es posible desde la sinceridad, desde el examen de conciencia sincero y arrepentido.

 

3.- Reprobación: Tras el examen de conciencia, el dolor de los pecados y el necesario propósito de la enmienda, Benedicto XVI lanza desde el Evangelio palabras severas y graves de reprobación hacia los autores de los deleznables abusos sexuales a menores. Su reprobación severísima es cristiana y evangélica. Por ello, desde las premisas antes citadas del arrepentimiento, la confesión de las culpas y el cumplimiento de las penas que dichas culpas conllevan, su evangélica reprobación está abierta también a la esperanza.

Esta reprobación y esta esperanza están asimismo presentes – en el grado correspondiente- en las palabras que el Papa dirige a las autoridades eclesiásticas irlandesas que silenciaron y ocultaron los casos en cuestión.

4.- Aplicación de la Justicia. Desde la transparencia y la verdad, desde la colaboración activa, las autores y cooperadores de estos abusos debe dirimir sus responsabilidades ante la justicia: la justicia civil, la justicia canónica y también –por supuesto, la Justicia de Dios.

5.- Solidaridad: La Carta de Benedicto XVI es cabal y cristianamente solidaria, en primer lugar, con las víctimas y con sus familias. Esta actitud de solidaridad se ha de traducir a cercanía, encuentro, escucha, atención, oración por ellas y con ellas. Esta solidaridad del Papa abraza también a las otras víctimas indirectas como son la comunidad católica irlandesa, convida y afectada por los sucesos.

6.- Reparación, sanación: La grandeza del ser humano y la grandeza del cristiano son tales que toda situación de desagracia, que toda llaga y toda herida pueden y deber ser sanadas. Con palabras de la Liturgia del Viernes Santo, “la gracia está en el fondo de la pena y la salud naciendo de la herida”. Y a esta tarea, a este noble y santo ejercicio samaritano de curación, de reparación, de sanación ha de comprometerse  y cooperar igualmente la Iglesia entera.

Leemos en la Carta: “Con esta carta, quiero exhortaros a todos vosotros,  como pueblo de Dios en Irlanda, a reflexionar sobre las heridas infligidas al cuerpo de Cristo, los remedios necesarios y a veces dolorosos, para vendarlas y curarlas, y la necesidad de la unidad, la caridad y la ayuda mutua  en el largo proceso de recuperación y renovación eclesial”.

7.- Mirar al Crucificado: O lo que es lo mismo el amor sacrificial es siempre la fuente de la paz y de  la vida. El amor todo lo puede. Y el amor está clavado Cristo Crucificado.

Dirigiéndose a las víctimas, dice el Papa: “Sé que a algunos de vosotros  les resulta difícil incluso entrar en una iglesia después de lo que ha sucedido. Sin embargo, las heridas de Cristo, transformadas  por su sufrimiento redentor, son los instrumentos que han roto el  poder del mal  y nos hacen  renacer a la vida y la esperanza. Creo firmemente en el poder curativo de su amor sacrificial  -incluso en las situaciones más oscuras y desesperadas- que libera y trae la promesa de un nuevo comienzo”.

8.- Penitencia y oración: Benedicto XVI pide a la Iglesia irlandesa un año de oración y penitencia. Les propone la adoración eucarística reparadora y sanadora. Les llama a la formación y a la misión. Les pide la apertura y la disponibilidad para recibir una visita apostólica. Y le propone la memoria, el ejemplo y la intercesión de los santos desde la fidelidad a sus tan fecundas raíces cristianas “talladas en roca”, en la roca indestructible de Dios.

9.- Renovación: El proceso de la conversión –cumplidos y recorridos todos los caminos precisos, ya descritos- desemboca en la regeneración, en la renovación, en la prevención, en el discernimiento de las causas que han ocasionado los errores y en la firme voluntad de no volver a cometerlos.  Es nueva vida, es renovación.

10.- Esperanza: Dicha ha quedado esta palabra ya varias veces a lo largo de este elenco. La Carta del Papa Benedicto XVI a los católicos de Irlanda es, sí, una carta de esperanza, una carta para la esperanza. ¡Qué nadie, pues, la defraude!

Jesús de las Heras Muela

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